45% de casos atendidos por ludopatía y ciberadicciones son de adolescentes entre 12 a 19 años

Reporte CEDRO

  • Las más eficientes medidas de prevención son las que se orientan a mejorar el vínculo de comunicación entre padres e hijos, para que estos puedan asistirlos cuando realmente necesitan su ayuda, evitando las prohibiciones, castigos o censuras.
  • Internet es la nueva calle por la que los padres deben saber andar y conocer para proteger a sus hijos. En ese sentido, la tecnología, con soluciones de control parental como las de Bitdefender, líder global en seguridad informática, cumple un rol fundamental para poder monitorear y controlar el uso que le dan a Internet los jóvenes, contribuyendo a generar medidas de prevención y no de prohibición.

La mayor exposición a Internet por parte de niños y adolescentes, a partir de un mayor uso y disponibilidad de aparatos móviles, puede despertar en ellos cualidades positivas como la del empoderamiento -pensemos en los millennials y su capacidad de inventiva- pero también, debido a un mal uso, un nivel de dependencia que no contribuya con su desarrollo y formación.

Según Milton Rojas, psicólogo y coordinador del programa Lugar de Escucha- Cedro, existen ciertos factores de riesgo para el uso problemático de Internet en los jóvenes, como el trastorno de déficit de atención, ansiedad, depresión, así como el uso precoz de aparatos móviles, que deben ser subsanados con una comunicación de calidad entre padres e hijos, lo cual implica una supervisión constante que permita poner ciertos límites.

Esta comunicación de calidad, según Jesús Veliz, debe llevar a los padres a comprender que Internet es la nueva calle que “los padres deben comenzar a andar y conocer si quieren tratar las situaciones y problemas reales que pueden afrontar sus hijos en Internet”. Estas situaciones de riesgo pueden incluir distintos tipos de amenazas como el cyberbulling, pedofilia, pornografía y todo tipo de chantajes. “Resulta fundamental que los padres estén más actualizados de los riesgos que existen, sobre todo en la era que estamos del IoT, en que contar con un antivirus, por ejemplo, resulta fundamental para que no entren códigos maliciosos y nos rapten información para chantajearnos”.

En un tema clave como lo es la prevención, los padres tienen el gran apoyo de la tecnología, refiere Jocelyn Otero, Gerente de Marketing Latinoamérica de Bitdefender, que incide en que “las soluciones de control parental contribuyen a generar y ampliar el diálogo entre padres e hijos más no a prohibir, a partir de este mayor uso a Internet que se da en todo tipo de dispositivos, cuyo contenido puede supervisarse en cualquier momento y lugar de manera remota”.

El caso de los videojuegos

En ese sentido, la pubertad y la adolescencia, cuando comienzan a ganar mayor independencia los jóvenes, constituyen etapas críticas para el abuso en el uso de los videojuegos, lo cual genera en los chicos, según Cedro, necesidad de incrementar el tiempo de permanencia en el juego, la incapacidad de abstenerse y de detenerse, con lo cual abandonan sus principales obligaciones y surgen cambios de carácter, ya que se vuelven más irritables.

Aunque un 8% a 10% de los casos de adolescentes que juega en la red desarrolla adicción, un último reporte del Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (Cedro),  indica que el 45% de los casos tratados por videojuegos (2017) por esta institución, estuvo conformado por jóvenes entre 12 a 19 años, es decir, en etapa escolar y universitaria.  De ese total, 93% corresponde a personas del sexo masculino, un 43% de los casos corresponde a jóvenes que tienen estudios superiores y 33% cursan estudios secundarios. Por otro lado, los juegos en línea que han generado la mayor cantidad de problemas en la muestra estudiada son: DotA2 y Warcraft. “Vemos a chicos que están triqueando en la universidad porque desfocalizan su atención en sus deberes, sobre todo llevados por  distorsiones y concepciones erróneas que facilitan el juego problemático a partir de creencias que forman parte de la ilusión de control: hoy no estaba concentrado pero ganaré mañana, estuve a punto de ganar, entre otros”.

En ese sentido, refiere Milton, el acompañamiento físico y emocional de los padres en el establecimiento del vínculo entre el niño y los juegos, resulta vital. ¿A partir de qué edad un niño puede jugar a través de internet? Con supervisión y acompañamiento parental, según Cedro, a partir de los 8 años.

La principal recomendación de prevención, refiere el psicólogo Milton Rojas, es la de fortalecer el acercamiento del hijo/a con los padres, buscando que estos vean a los mismos como referentes, a quienes puedan recurrir cuando necesiten ayuda; más no de los que hay que huir por miedo al castigo. Asimismo, resulta fundamental que se conozca el contenido de los vídeosjuegos, se controle y monitore del tiempo de utilización, que no se censure ni se castigue.

La tecnología puesta al servicio de los padres

Estar más alertas de lo que hacen los hijos a través de sus equipos móviles, cuando se conectan a Internet, es hoy posible con tecnologías preventivas como el control parental. Más aún cuando, según Bitdefender, marca global líder en seguridad informática, crece año a año la precocidad y frecuencia en el acceso al Internet en menores de edad. Alrededor del 15% de los menores de 18 años utilizan un smartphone y una computadora portátil simultáneamente y 1 de cada 3 visitantes a sitios de videos pornográficos es un menor de edad, según la firma.

Y esta situación seguirá creciendo si tomamos en cuenta que hoy niños entre 8 y 11 años se conectan 4 veces a la semana en promedio, buscando entretenimiento desde tabletas y cabinas públicas, según el estudio Perfil del Internauta 2017, elaborado por Ipsos en el Perú.

La seguridad no es un producto, es un proceso. Hoy en día la tecnología lo que hace es servir de apoyo en la prevención de este tipo de riesgos, pero el rol de los padres es clave para conocer y estar alertas respecto a los hábitos que tienen en Internet los hijos, que varían de acuerdo con la edad y el género. Mediante una buena supervisión, acompañada del debido diálogo, el padre pueda saber lo que hace su hijo en Internet, para que puedan orientarlo bien y, lo más importante, protegerlo de cualquier situación de riesgo.

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