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¿Por qué demora en definirse el estándar de televisión digital en el Perú?

Por Antonio Morán Cárdenas, Ph.D.
Director de la Carrera de Ingeniería de Telecomunicaciones
Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas UPC

La historia se inicia en febrero del 2007 cuando se constituye la comisión multisectorial liderada por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, que tenía como encargo evaluar y recomendar el estándar de televisión digital terrestre más adecuado a nuestra realidad. Dicha comisión debería revisar los tres estándares (americano, europeo y japonés) y emitir un informe en un plazo de 120 días contados a partir de la fecha de aprobación de su plan de trabajo (julio 2007). La tarea se perfilaba complicada dado que el tema es técnicamente muy especializado y poco conocido en el Perú.

A los pocos meses de su instalación, la comisión solicitó una prórroga de 60 días para realizar pruebas de campo con cada uno de los estándares. Los plazos quedaron cortos y nuevamente la comisión solicitó una prórroga de 30 días indicando que las empresas radiodifusoras debían hacer pruebas de operación con cada uno de los estándares. A los pocos días, la comisión solicitó una tercera ampliación de 30 días con el objeto de culminar el informe final de la recomendación. Antes de que se cumpla el plazo, la comisión pidió por cuarta vez una ampliación de 180 días para evaluar el desempeño de los estándares en dispositivos móviles. Nuevamente el tiempo ganó y se volvió a pedir una prórroga de 90 días, esta vez para evaluar dos estándares adicionales que querían entrar en la competencia: el estándar chino y el brasilero (una modificación del estándar japonés). Otra vez los plazos se vencieron y la comisión solicitó ya una sexta ampliación de 60 días con la justificación de que estaba pendiente de completar la evaluación económica y de cooperación técnica-económica que ofrecerían cada uno de los estándares. Finalmente, el último plazo vence a fines de este mes.

El camino hacia la recomendación final del estándar se ha hecho cada vez más largo e intenso. Experiencias de otros países demuestran que la tarea de definir un estándar toma su tiempo y está llena de retrasos, pruebas, negociaciones y mucho lobby.

En la recomendación de un estándar se deben evaluar no sólo los aspectos técnicos sino también es importante tomar en cuenta los aspectos socio-económicos involucrados de manera que el país se vea realmente beneficiado y se logre la mayor reducción de la brecha digital. Cuando en el año 2006 en Brasil se decidió por el estándar japonés, se logró el compromiso de inversión en plantas de fabricación de set-top-box (decodificadores a ser usados en los televisores analógicos en el periodo de transición a digital). Así también, cuando Colombia se decidió por el estándar europeo en el 2008 logró el apoyo por parte de la Comunidad Europea para la transferencia de tecnología, así como para el desarrollo de proyectos conjuntos en investigación y desarrollo. Asimismo, cuando México se decidió por el estándar americano en el 2004 solicitó que se considere y se apoye la participación de la industria local en el proceso de desarrollo e implantación del estándar.

Para la adopción de los estándares participan no solamente empresas multinacionales sino también juegan un papel importante sus propios gobiernos. Con ellos se trabaja coordinadamente tanto en el desarrollo de actividades de promoción, como en el planteamiento de políticas de apoyo y de concesiones a brindar a los países que adopten el estándar. Lograr que su estándar sea aceptado significa, para las empresas fabricantes y sus países de origen, el aseguramiento durante varias décadas de un mercado multimillonario que no sólo abarca el mercado de aparatos de televisión, sino todo el conjunto de equipos multimedia de uso masivo como reproductores de DVD, video-cámaras, video-juegos y telefonía móvil, por citar los más importantes. Esto explica la gran presión y lobby a la que está sometida la comisión multisectorial que debe actuar con mucha transparencia y apertura, publicando los resultados de sus pruebas, dando a conocer los criterios de la evaluación técnica y socio-económica y promoviendo foros de discusión y análisis que involucren a las universidades y otras instituciones interesadas que puedan hacer más claro el camino que conduce a la recomendación del estándar más conveniente al país y a nuestra realidad.

Si bien el plazo para la recomendación del estándar está por cumplirse (fin de este mes) y dado el nivel de avance de sus trabajos, se espera que la comisión vuelva a solicitar una prórroga adicional. Esperamos que esta ampliación sea la última y tengamos así recomendado el estándar en el Perú (que podría ser diferente al que finalmente decida el gobierno de turno). Continuos retrasos afectan a las personas y familias que, sin saberlo, vienen comprando aparatos de televisión que ya incorporan uno de los estándares o de lo contrario postergan su decisión de compra pues cuando se conozca el estandar recomendado se producirá un reajuste en los precios de los aparatos.

Las guerras de estándares tecnológicos no son un tema nuevo y la historia reciente registra varios casos interesantes. Recordemos la batalla librada en la década de los 70 entre dos estándares de reproductores de cintas de video-casete, Betamax y VHS, que midieron sus fuerzas tanto en el ámbito tecnológico como en el comercial. Betamax, desarrollado por la Sony, fue lanzado con anterioridad y ofrecía ventajas técnicas en cuanto a calidad de imagen y sonido. VHS, desarrollado por JVC, ingresó después con la característica de que sus casetes podían almacenar películas de hasta 3 horas de duración frente al almacenamiento de 1 hora de los casetes de Betamax. Las empresas de Hollywood empezaron a distribuir sus películas en formato VHS que poco a poco dominó el mercado y condujo a Betamax a la extinción. Ante tan amarga experiencia, la Sony decidió comprar Columbia Pictures y CBS Records para tener el control de la producción de películas y sonidos que se ajusten a sus futuros estándares tecnológicos.

Otra historia interesante se dio en el Perú cuando se tuvo que escoger el estándar de televisión a color a principios de la década del 70. Igual que ahora, se formó una comisión multisectorial que, luego de varios años de comparar los tres estándares NTSC (estadounidense), PAL (alemán) y SECAM (francés), recomendó el estándar PAL por su superior calidad de imagen y flexibilidad de adaptación. Sin embargo y a pesar de la recomendación de la comisión, el gobierno militar decidió adoptar el estándar NTSC. Se comenta que esta decisión se realizó sorpresivamente motivada por el hecho de que muchas personas, incluyendo miembros del gobierno, habían ya comprado televisores con el estándar NTSC.

La historia nos da siempre lecciones. El tiempo y los actores son distintos pero los intereses y ambiciones a veces son siempre los mismos.

 
   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

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