Conectando dispositivos para salvar el planeta

Por Gemalto

El Día de la Tierra, el evento mundial anual que promueve la protección del medio ambiente, tiene lugar todos los años el 22 de abril. Para conmemorarlo, se dio un vistazo a algunas de las formas en que el Internet de las cosas puede ayudar a proteger nuestro medio ambiente.

Las conversaciones sobre el cambio climático ya no son especulativas – por ejemplo, las estadísticas recientes han revelado que el 2016 fue el año más caliente jamás registrado – y debemos centrarnos en mitigar el daño ya hecho y en reducir cualquier impacto adicional en el medio ambiente. La innovación tecnológica podría ser la clave para hacerlo y podría mejorar nuestra calidad de vida, al mismo tiempo.

En particular, el Internet de las Cosas (IoT), aunque todavía es una tecnología relativamente nueva, ya está teniendo un impacto en la sostenibilidad y está ayudando a proteger el medio ambiente.

Gemalto nos comenta que Gartner predice que para 2020 va a haber 20,800 millones de dispositivos conectados en todo el mundo. Este crecimiento en el número de dispositivos que intercambian datos e información genera maneras de aprovechar esta tecnología para ayudar a proteger nuestro planeta. Desde el monitoreo del consumo de energía de los hogares hasta la identificación de áreas en riesgo de deforestación, el IoT puede ayudar a los gobiernos y a los ecologistas a rastrear las tendencias dañinas en los ecosistemas de mayor riesgo, así como a reducir el consumo de energía doméstica y los desechos.

Soluciones de energía inteligente

El uso más común del IoT en la protección del medio ambiente está en los sistemas domésticos inteligentes, los cuales proporcionan a los propietarios de las viviendas conveniencia, comodidad y la capacidad de gestionar el consumo a través de dispositivos conectados.

Un buen ejemplo es el termostato conectado de Honeywell, que puede comunicarse con los dispositivos móviles habilitados para la geolocalización, con el fin de determinar cuándo encender o apagar la calefacción central para ahorrar energía. Los usuarios pueden configurarlo para que, cuando el último miembro de la familia salga del hogar, la calefacción se ponga automáticamente en “modo económico”, y cuando el primer miembro de la familia se esté acercando a la casa, vuelva a encender la calefacción.

Las soluciones de energía inteligente como la que acabamos de mencionar proporcionan visibilidad de los datos de consumo y facturación en tiempo real, lo que ayuda a los consumidores a ahorrar recursos, mientras que las compañías de energía y servicios públicos pueden equilibrar mejor la producción para satisfacer la demanda real. Por ejemplo, TAURON, uno de los mayores proveedores de energía de Polonia, ya está aprovechando la tecnología del IoT para abordar estos desafíos.

Estos sistemas también generan eficiencia operacional en cuanto a que requieren menos visitas del servicio de mantenimiento para medir los medidores, lo que da como resultado la reducción de los costos de mano de obra, cuyo beneficio se pueden transmitir a los consumidores.

El principal efecto ambiental de estas tecnologías es que reducen el consumo de energía de los hogares y ayudan a disminuir nuestras contribuciones al cambio climático.

Abordando los problemas del mundo real

De todas maneras, eso es algo superficial. El IoT realmente comienza a mostrar su potencial en la aplicación de las tecnologías de máquina a máquina (M2M) para hacer frente a algunos de los problemas ambientales más severos del mundo.

Hay una serie de proyectos ambientales en curso que aprovechan el poder del IoT. Uno de ellos es la asociación de Gemalto con Cargo Tracck, que involucra un dispositivo que rastrea cuando los árboles de la selva amazónica se están moviendo. El dispositivo ayuda a identificar las operaciones de tala ilegal y asiste a los gobiernos sudamericanos en su desmantelamiento para prevenir la deforestación. Es un gran ejemplo de cómo la tecnología M2M puede aplicarse de forma creativa para abordar con eficacia los problemas del mundo real.

El potencial de la tecnología del IoT para ayudar a la sociedad a mejorar la salud ambiental de nuestro planeta es enorme. Incluso vemos dispositivos como los monitores de tablero inteligentes de Ashwood Lightfoot para vehículos conectados que ayudan a administrar el consumo de combustible y, por lo tanto, las emisiones. Mientras tanto, la comunicación M2M está dando a los conservacionistas la oportunidad de prever las amenazas ambientales con mucha anticipación y tomar medidas para evitarlas.

Despliegue de energía renovable

Más de mil millones de personas en todo el mundo viven sin acceso a la electricidad. En respuesta, la ONU lanzó recientemente una iniciativa para apoyar su Meta de Desarrollo Sostenible # 7: acceso universal a la energía sostenible. En los países en desarrollo, a menudo es demasiado costoso construir las carreteras, instalar los cables y desarrollar la infraestructura necesarios para las redes eléctricas tradicionales. La Agencia Internacional de Energía dice que dos tercios de la población del África subsahariana viven “fuera de la red”.

Solarkiosk, una empresa alemana, diseña y suministra energía solar y puntos de venta retail a comunidades fuera de la red. Además de suministrar energía limpia, las unidades móviles E-HUBB de Solarkiosk proporcionan conectividad celular, educación, servicios de salud, agua limpia e inclusión financiera. Lanzados por primera vez en 2012, cada uno de los E-HUBB está alimentado por, al menos, 2kWp de capacidad fotovoltaica, suficiente para cargar alrededor de 150 teléfonos móviles al día, alimentar pequeños electrodomésticos, como computadoras portátiles, y hacer funcionar refrigeradores solares con alimentos perecederos y medicamentos. Están equipados con los módulos seguros de conectividad inalámbrica Cinterion® de Gemalto, lo que permite un monitoreo consistente y la generación de informes sobre el desempeño de cada unidad. A fines de 2016, Solarkiosk ejecutó 150 proyectos en 11 países y proporcionó servicios energéticos a 1,5 millones de personas, aproximadamente. Se despliegan donde las personas más lo necesitan, como en las zonas rurales remotas del África subsahariana, así como en los campamentos de refugiados de Oriente Medio.

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