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Solo el 21% de empresas implementan planes de protección de salud mental para el retorno laboral seguro 

Enterese.net.- La situación actual nos lleva a reflexionar sobre la afectación psicosocial a la que están expuestos los trabajadores, lo que puede verse traducido en niveles altos de estrés y ansiedad, provocado por el miedo al contagio, la incertidumbre generada por la continuidad del empleo y las responsabilidades familiares-económicas.

En este contexto adverso, las empresas no solo deben ayudar a contener la propagación del virus, sino también a identificar el impacto en la salud emocional y mental que el aislamiento social y el trabajo remoto han estado generando en sus trabajadores. De acuerdo a la Encuesta Plan de Retorno Laboral Seguro, realizada por #Marsh Perú, sólo el 21% de empresas del país implementan programas de salud mental para sus trabajadores.

Además, es importante resaltar las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud, donde estiman que la depresión y ansiedad, serán las primeras causas de pérdida de la capacidad laboral en los próximos 10 años. Dentro de estos factores están el estrés en el trabajo, la preocupación por la estabilidad laboral y la seguridad financiera.

En ese sentido, las compañías podrán minimizar el impacto en la salud mental de sus trabajadores siguiendo algunas prácticas para el retorno laboral seguro, como la identificación temprana de trabajadores con mayor impacto, realizando un tamizaje de su salud mental, que les permita brindar canales de soporte psicológico y acompañamiento cercado y oportuno.

Para ello, resulta clave identificar y caracterizar los resultados en niveles de riesgos con el fin de establecer medidas de prevención por categorías de afectación de la salud mental. Con la población sana sin riesgo se necesita reforzar el mensaje de la prevención del estigma en torno a los compañeros afectados o en recuperación por Covid-19, además de fomentar la resiliencia con propósito y la cohesión familiar. Para los trabajadores vulnerables o cuidadores de otros, lo adecuado será facilitar herramientas como primeros auxilios psicológicos, programa de apoyo al empleado o consejería con acceso a profesionales de salud mental en momentos de crisis. Y si es un trabajador afectado o en recuperación por Covid-19, es importante que cuente con soporte psicológico constante y la vigilancia de su salud por parte de la empresa.

Además, será importante fomentar en todos los trabajadores, de forma preventiva, la difusión de hábitos saludables (alimentación saludable, actividad física continua, recreación y técnicas de relajación, descanso y sueño adecuado), así mismo el establecimiento de rutinas conciliadoras de trabajo-familia y la erradicación del multitasking.

Un factor clave e importante para facilitar el proceso de adaptación a los nuevos protocolos para el retorno al trabajo, será el liderazgo cercano y visible, los líderes deberán transmitir confianza y comunicación constante y honesta con sus equipos de trabajo.

Es fundamental implementar programas que protejan no solo la salud física, también la salud mental de las personas. Carecer de uno, provocaría un aumento de la accidentabilidad, ausentismo en posiciones esenciales, complicaciones en población vulnerable, aumento de visitas/consultas médicas (impacto en siniestralidad EPS), disminución de la productividad y, por supuesto, aumento de riesgos psicosociales como estrés y ansiedad por miedo al contagio.

¿Qué factores psicosociales evaluar?

Las empresas deberán evaluar integralmente los factores psicosociales que afectan a sus trabajadores. A continuación, #Marsh presenta algunos de los aspectos intralaborales, extralaborales e individuales que deben contemplarse en el análisis integral del impacto en la salud mental en los trabajadores:

  • Factores intralaborales: carga de trabajo, ritmo de trabajo, herramientas de trabajo, comunicación y acompañamiento de líderes y apoyo social, trabajo remoto.
  • Factores extralaborales: equilibrio trabajo – familia, situaciones socio-familiares,
  • Factores individuales: edad, si vive solo o acompañado, si es trabajador vulnerable, áreas de afectación durante la pandemia (autocuidado, salud física, relación con la familia, proceso de sueño, alimentación, actividad física), áreas en las que requiere apoyo (emocional, material, económico), además de evaluar con un tamizaje adecuado, el impacto en su salud psicológica (estrés, ansiedad, depresión, entre otros).

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